martes, 20 de noviembre de 2012

“Nunca me hagas ver aburrido”- Freddie Mercury: El gran pretendiente.


A escasos días de la celebración de su cumpleaños (5 de septiembre) y de su sensible fallecimiento (24 de noviembre); En este mundo de vivillos y compañías disqueras ídem se han editado en DVD y Bluray el documental de Rhys Miers para la BBC: Freddie Mercury: The Great Pretender [Eaglevision, 2012]; un libro de fotografías del mismo nombre y (la cara) reedición del disco Barcelona que grabó con la Diva española Montserrat Caballe. Todos estos artículos, han sido convenientemente lanzados en las vísperas de la muerte del artista y (por supuesto!) la lucrativa temporada prenavideña.

Ahora bien: ¿Que no se ha dicho sobre la comadre de comadres, Freddie Mercury (o Farrokh Bomi Bulsara, su verdadero nombre) que no esté ya consignado en algo más de un par de decenas de libros o cientos de horas en video? Es curioso que aunque (en apariencia) ya casi nada nuevo queda por descubrir de su historia personal, de su éxito con Queen, y de su doloroso ocaso y su muerte a causa del SIDA; aun queden aspectos de su vida profesional y personal que no han sido lo suficientemente explicados y que, como en el caso del documental, permiten una mejor apreciación tanto de la obra de Mercury como solista y también sobre las posteriores decisiones artístico-comerciales (sic)  que los restantes Queenies en activo y su manager, Jim Beach han tomado y han dado tanto de  que hablar; principalmente por  el manoseo de un legado musical que por momentos parece peor administrado que el de nuestro querido Pedrito Infante.

Pero volvamos al tema. Este nuevo documental sobre Mr. Mercury se centra en aquellos años donde, la vida  del cantante se adentró en el mundo fantástico (y cruel) de  las súper estrellas de rock; ese donde el

exceso en todos los placeres posibles es lo único que cuenta… hasta que un día terminas muerto, en la ruina, sin familia o, como en el caso de Freddie, contagiado de una enfermedad incurable y mortal en la peor década del siglo pasada para padecerla.
 

sábado, 27 de octubre de 2012

La increible y triste historia de Brian Wilson y su "Pet Sounds"


En la prehistoria de la vida de algunos de nosotros, cuando aun no existían las antenas parabólicas (y menos el internet) y la TV por cable aun  estaba lejos de la llegada de MTV;  el poder satisfacer nuestro apetito por conocer cosas nuevas sobre nuestros artistas favoritos, sobre su música, su vida y hasta los chismes de lavadero de sus horrores más escandalosos solo era posible a través de algunas notas de los periódicos, el radio y algunas revistas especializadas. En México, para los roqueros clavados y uno que otro villamelón, era lectura obligada en los setentas y parte de los ochentas revistas como Piedra Rodante, Conecte, Sonidos y hasta la Notitas Musicales (¡) [por aquello que de presentaba lo más comercial del Rock y el Pop de esos años]; las cuales básicamente se dedicaban a refritear notas de otras publicaciones (principalmente la Rolling Stone gringa y con suerte, algo de la NME inglesa) ; aunque también contaban con textos originales de gente metida en el medio, como José Agustín, Jose Luis Pluma, Walter Schmidt y otros que escapan de mi mente. Finalmente, ante la casi nula oferta en la TV comercial, el radio siempre fue el medio más importante para difundir el material de nuestros rockstars favoritos y, aunque atrasadas, de nuevas bandas que iban tomando cierta notoriedad.
De estas lecturas, recuerdo perfectamente los comentarios sobre Pet Sounds de la Banda de Surf californiana The Beach Boys; donde las opiniones iban de ser considerado como un disco seminal en la hisotoria del rock hasta el desdeño total por su pomposa grandilocuencia que rayaba en lo cursi y aburrido. Durante muchos años me resistí a comprar este album debido a que, francamente, los Beach Boys siempre me parecieron un grupo ñoño en la misma linea que los Monkees. Sin embargo, un día decidí satisfacer mi curiosidad sobre el porque se ha escrito tanto sobre este disco y este es el resultado de esa busqueda.

 

martes, 23 de octubre de 2012

Don’t Think o de como la música electrónica le robo el show al rock.


Hace ya algunos meses que se estrenó en México y en otros países la película Don’t Think de los Chemical Brothers; la cual corresponde en su totalidad a su presentación en el Fuji Rock Festival que se efectúo en un recinto muy famoso para esquiar en la prefectura de Niigata, en Japón el domingo 31 de julio de 2011 donde compartieron cartel con Coldplay, los Kills, The Music (los cuales por cierto, son una banda de extenso culto en las tierras niponas) y Mowai, entre otros actos internacionales y locales.

Dentro de los géneros y subgéneros de la música electrónica (los cuales son amplios y con fronteras bastante borrosas) los Chemical Brothers son, más allá de las etiquetas, un dueto que ha sabido explotar su ingenio en la generación de beats y sobre todo, en el sampleo como una nueva forma de creación musical; generando loops que le dan a sus composiciones una estructura hipnótica y psicodélica.

Sin embargo y a pesar de que en muchas de sus composiciones se pueden encontrar rastros del 4/4 del rock; además de distorsiones y voces cuasi pop, los Chemical Brothers son, para muchos de los adoradores del Dios Rock, un grupo menor debido a que prácticamente toda su música esta creada de manera sintética y (horror!) esta hecha para bailar.

Sin embargo, Ed Simons y Tom Rowland parece que este hecho no les afecta mucho y, amen de seguir generando discos como los Chemicals Brothers, se han dedicado a fortalecer su acto con un espectáculo que podrían bien competir con los de estrellas consagradas como Radiohead.

Y es precisamente lo que Don’t Think quiere dejar claro: Los Chemical Brothers no solo son un grupo para bailar, sino para sumergirse en un show altamente psicodélico donde la tecnología disponible en luz y sonido, produce en cada una de sus presentaciones un efecto similar a un viaje de LSD (que por supuesto, se magnifica con otro  tipo de “estimulantes”).


sábado, 18 de agosto de 2012

Metallica: El Musical!



Dedicado a don @Aleuas y a @elcarlos_ad

Parafraseando el Tango “Volver” de Carlos Gardel; Iniciaremos esta reseña diciendo que  30 años si es algo y por supuesto que los Metallicas lo saben: Éxitos, discos de oro, giras mundiales, y sobre todo dinero... muchísimo dinero y la sempiterna adulación de sus siempre leales fans; aunque, por otro lado,  también en esos 30 años ha habido accidentes, muertes, alcoholismo, drogas, el pleito con Napster y mucha mala leche entre sus integrantes. Sin embargo, si algo hay que reconocerle a Metallica es el hecho innegable de que ha podido sortear más o menos las agitadas aguas de su carrera musical y de que, aun con todo, son capaces de aun atraer multitudes a sus shows; a pesar de que la etiqueta de Trash, Heavy Metal u Rock Pesado (sic) con la que se le califica (dependiendo de quien se los pregunte) signifique nada ya para la gran familia mexicana; y que  Enter Sandman sea solo el motivo para hacer cuernitos con la mano y sentirse roquer.

Es de notar que con todo y lo anterior, los fanáticos de Metallica en México son de los más fieles que  tiene la banda y de que fácilmente podrían abarrotar cualquier foro en el que se presente en nuestro país. Por tal motivo, no es de extrañar que exista un vinculo más allá de la mera simple cortesía entre el grupo y sus huestes  mexicanas y de que, por este hecho, Metallica haya podido vender con facilidad 8 noches en el Palacio de los Deportes.

Convenientemente, esta parte de su gira mundial actual (que inicia en nuestro país), se titulo El Arsenal Completo (así, en español) y con todo lo emotivo que esto podría ser para los fans mexicanos; estos ocho shows de Metallica fueron, en realidad,  un ensayo general de la gira.  Efectivamente, México tuvo la primicia de ser testigo de este inicio de la gira; aunque  el  espectáculo estuvo plagado de errores técnicos, de coordinación y sobre todo, de  afinación por parte de los Metallicas.

domingo, 15 de julio de 2012

Galería de horrores del Rock

Los mitos y leyendas surgen (la mayoría de las veces) de hechos reales que, a falta de una cámara o grabadora a la mano, son transmitidos por las memorias y recuerdos de quienes los vivieron y que, poco a poco, los que escuchan estas anécdotas van agregando o quitando hechos hasta el punto que resulta difícil distinguir la verdad de la historia de los detalles agregados; aunque a veces estos resultan más interesantes que la historia real.


El rock ha construido su propia mitología que, mal que bien, se pueden comprobar de una manera más precisa gracias a que existen medios impresos y electrónicos que, después de alguna investigación, nos pueden corroborar la veracidad de las historias más truculentas de los rockstars; quienes, por cierto, tienen una propensión natural al exceso, la extravagancia y la autodestrucción.


Sin embargo, los mitos fantásticos sobre las hazañas sexuales de Jimi Hendrix y su imponente pene, las extravagantes historias del tiburón disecado en el avión de las giras de Led Zeppelin o la extraña confesión de Elvis de que era un extraterrestre y que venía de otro “planeta azul” (sic) son meros chismes faranduleros (pero harto morbo… ejem! divertidos) comparados con la brutalidad de la realidad que, de vez en vez, nos deja ver a nuestros ídolos tal y como son; generalmente por cortesía de algún escandalo que nos dejan atisbar a la miseria interna de estos seres que antes de ser Rockstars, son personas tan comunes y corrientes como nosotros y como tales, están a merced de los mismas tentaciones y pecados que todo el mundo.


Sin embargo, hay algunos de ellos que por la naturaleza de sus actos merecen estar no en el Olimpo de los Dioses sino en una celda por la crueldad, degradación y en algunos casos, el fatal desenlace de sus excesos.


Ejemplos hay muchos; aunque aquí solo van algunos ejemplos de los que distinguieron no por lo excelso de sus obras; sino por lo torcido de su conducta que los llevó a enfrentar el rigor de la Ley.


Señoras y señores! Con ustedes la crema y nata de los rincones torcidos del Dios Rock!

viernes, 25 de mayo de 2012

El extraño regreso de Van Halen

A Different Kind of Truth
Van Halen
2012
Interscope Records

Para beneplacito de sus fans que nunca pudieron superar que "Diamond Dave" Lee Roth hubiera dejado la banda que lo vió consagrarse como el bufón más sexoso del rock ochentero en su (supuesto) mejor momento para convertirse en una caricatura de si mismo (cortesía de MTV); Van Halen regresó a los estudios de grabación y en enero de este año, nos entregó su "nueva" (asi, entre comillas) placa: A Different Kind Of Truth.
Podría parecer que Van Halen se une a la enorme fila de grupos y solistas ochenteros que regresan a revivir viejas glorias (y a exprimir bolsillos) con el pretexto de que "lo hacen por los fans". Aunque, en el caso de los hermanos Van Halen, esto no es del todo cierto porque a pesar de que su anterior producción discografica (Van Halen III de 1998) fue un rotundo fracaso, el grupo continúo haciendo giras de manera irregular en Estados Unidos durante la decada pasada (ora si que "nomás pa' fans") incluyendo en algunas de ellas a Lee Roth y en otras a Sammy Hagar; sus dos cantantes más exitosos (Gary Cherone de Extreme es una historia que nadie quiere recordar).
Parece que, ahora que Lee Roth "regresó" a grabar material "nuevo" con sus ex compañeros de banda, la nostalgia hará su trabajo tanto en sus acerrimos fans como en los adultos contemporaneos de hoy; quienes gustosos pagarán los dolares suficientes para ver a "una leyenda" (sic) como lo fue Van Halen.
Y digo fue porque los años de excesos e insanidad de Eddie Van Halen; aparte de sus problemas de salud con el cancer, han mermado considerablemente las capacidades fisicas del músico; al punto que, como comenta Hagar en su libro autobiografico "Red"; la gira de "reunión" de 2004 fue dificil y caotica y sobre todo penosa... pero de pena ajena al ver como Eddie Van Halen destrozaba su propia obra al no poder tocar de manera adecuada ni el más sencillo de sus solos; defraudando al publico que se quedaba con cara de extrañeza al ver la mediocridad con que el propio Eddie no podia tocar  "Eruption".
Ni que decir de la falta de voz de Lee Roth y el deterioro fisico de quien alguna vez fue considerado el "animal más sexi del rock" por su exceso de machismo e hipersexualidad que le desbordaban por todos los poros.


lunes, 21 de mayo de 2012

Paul McCartney en el Zócalo: "Son a toda madre"!!!


La Plaza de la Constitución del Distrito Federal; coloquialmente llamada "El Zócalo" es, dentro del imaginario popular de nosotros, los mexicanos el centro del universo de nuestra identidad nacional. No solo por la convergencia de monumentos históricos que entrelazan nuestra toda nuestra historia como la Catedral Metropolitana, las Ruinas del Templo Mayor y el Palacio Nacional y el del Ayuntamiento del D.F. sino porque ahí fue el lugar donde se dio el doloroso parto del México tal y como lo conocemos hoy, con la caída del Imperio Mexica el 13 de agosto de 1521.



Desde siempre, el Zócalo ha sido testigos de importantes acontecimientos políticos, sociales y, en la última década, culturales y hasta religiosos.



México ha cambiado mucho desde esas remotas épocas hasta hoy, pero paradójicamente, nosotros seguimos siendo los mismos seres que nos reunimos alrededor de sagrados sacerdotes que, a través de complejas ceremonias, nos recuerdan que aun hay cosas que nos unen y que, a través de ellas, dejamos de ser individuos para convertirnos en un momento de éxtasis, en una sola voz, una sola persona.



Y el 10 de mayo de 2012, el Dios Rock se hizo presente en México ante una feligresía de más de 200 mil personas a través de uno de sus más grandes Sacerdotes, el Beatle más ambivalente de la "más grande historia jamás contada": Paul McCartney.



La relación de todos los Beatles con nuestro país es, curiosamente, fuerte y decisiva en muchos aspectos de su vida; ya que, por ejemplo, la ultima esposa (y hoy viuda) de George Harrison; Olivia Arias, es mexicana; Ringo Starr conoció a su actual esposa Barbara Bach mientras filmaba en Durango "Caveman" e incluso, grabó con Mariachi "Las Brisas"; un tema dedicado a ese conjunto hotelero en Acapulco y uno de sus poco éxitos como solista. En el caso de John Lennon solo unos pocos mexicanos lo pudieron ver en su clandestina visita a Huatla de Jimenez, Oaxaca cuando visitó a María Sabina para un viaje místico y misterioso con hongos sagrados, donde, según la leyenda vio su futuro y lo plasmo en un dibujo de una pistola.