Hace ya algunos meses que se
estrenó en México y en otros países la película Don’t Think de los Chemical
Brothers; la cual corresponde en su totalidad a su presentación en el Fuji
Rock Festival que se efectúo en un recinto muy famoso para esquiar en
la prefectura de Niigata, en Japón el domingo 31 de julio de 2011 donde compartieron
cartel con Coldplay, los Kills, The Music
(los cuales por cierto, son una banda de extenso culto en las tierras niponas)
y Mowai, entre otros actos internacionales y locales.
Dentro de los géneros y subgéneros
de la música electrónica (los cuales son amplios y con fronteras bastante
borrosas) los Chemical Brothers son,
más allá de las etiquetas, un dueto que ha sabido explotar su ingenio en la
generación de beats y sobre todo, en el sampleo
como una nueva forma de creación musical; generando loops que le dan a sus composiciones una estructura hipnótica y
psicodélica.
Sin embargo y a pesar de que en
muchas de sus composiciones se pueden encontrar rastros del 4/4 del rock;
además de distorsiones y voces cuasi pop, los Chemical Brothers son, para muchos de los adoradores del Dios Rock, un grupo menor debido a que prácticamente toda su
música esta creada de manera sintética y (horror!) esta hecha para bailar.
Sin embargo, Ed Simons y Tom Rowland
parece que este hecho no les afecta mucho y, amen de seguir generando discos
como los Chemicals Brothers, se han
dedicado a fortalecer su acto con un espectáculo que podrían bien competir con
los de estrellas consagradas como Radiohead.
Y es precisamente lo que Don’t Think quiere dejar claro: Los Chemical Brothers no solo son un grupo
para bailar, sino para sumergirse en un show altamente psicodélico donde la
tecnología disponible en luz y sonido, produce en cada una de sus
presentaciones un efecto similar a un viaje de LSD (que por supuesto, se
magnifica con otro tipo de
“estimulantes”).
