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martes, 23 de octubre de 2012

Don’t Think o de como la música electrónica le robo el show al rock.


Hace ya algunos meses que se estrenó en México y en otros países la película Don’t Think de los Chemical Brothers; la cual corresponde en su totalidad a su presentación en el Fuji Rock Festival que se efectúo en un recinto muy famoso para esquiar en la prefectura de Niigata, en Japón el domingo 31 de julio de 2011 donde compartieron cartel con Coldplay, los Kills, The Music (los cuales por cierto, son una banda de extenso culto en las tierras niponas) y Mowai, entre otros actos internacionales y locales.

Dentro de los géneros y subgéneros de la música electrónica (los cuales son amplios y con fronteras bastante borrosas) los Chemical Brothers son, más allá de las etiquetas, un dueto que ha sabido explotar su ingenio en la generación de beats y sobre todo, en el sampleo como una nueva forma de creación musical; generando loops que le dan a sus composiciones una estructura hipnótica y psicodélica.

Sin embargo y a pesar de que en muchas de sus composiciones se pueden encontrar rastros del 4/4 del rock; además de distorsiones y voces cuasi pop, los Chemical Brothers son, para muchos de los adoradores del Dios Rock, un grupo menor debido a que prácticamente toda su música esta creada de manera sintética y (horror!) esta hecha para bailar.

Sin embargo, Ed Simons y Tom Rowland parece que este hecho no les afecta mucho y, amen de seguir generando discos como los Chemicals Brothers, se han dedicado a fortalecer su acto con un espectáculo que podrían bien competir con los de estrellas consagradas como Radiohead.

Y es precisamente lo que Don’t Think quiere dejar claro: Los Chemical Brothers no solo son un grupo para bailar, sino para sumergirse en un show altamente psicodélico donde la tecnología disponible en luz y sonido, produce en cada una de sus presentaciones un efecto similar a un viaje de LSD (que por supuesto, se magnifica con otro  tipo de “estimulantes”).